SOLIDARIDAD denuncia el fallecimiento de un vigilante de seguridad de PROSEGUR, de 58 años, tras sufrir un infarto durante un grave altercado ocurrido en el Centro Educativo L’Alzina, en Barcelona.

Según la información recibida, el trabajador participaba en el traslado de un menor extranjero, de unos 16 o 17 años y origen magrebí, que había ingresado repetidamente en el centro. El joven habría opuesto una fuerte resistencia, un forcejeo durante el cual el vigilante sufrió el infarto.

Sus compañeros le practicaron los primeros auxilios mientras esperaban a los servicios de emergencia. El trabajador fue trasladado al Hospital Vall d’Hebron, pero falleció antes de su ingreso. Una tragedia que deja destrozados a familiares, amigos y compañeros.

SOLIDARIDAD denuncia que los vigilantes destinados en este centro no disponen de los medios de protección suficientes para afrontar intervenciones potencialmente violentas sin poner en peligro su integridad física. Además, el único desfibrilador externo automático —DEA— disponible se encontraba, según nos trasladan, en el extremo opuesto del recinto.

¿La excusa? Falta de presupuesto para instalar más equipos capaces de salvar vidas. Mientras tanto el centro dispone de piscina, talleres, aire acondicionado y otros servicios. La tragedia coincide, además, con la llegada de una partida de futbolines cuyo valor rondaría los 2.000 euros por unidad. No nos cabe duda que la Generalitat de Cataluña ha decidido que para el entretenimiento y comodidad de los internos sí hay dinero; pero para proteger la vida de quienes ahí trabajan no. 

SOLIDARIDAD exige una investigación inmediata, independiente y transparente que esclarezca todas las circunstancias del fallecimiento, así como la revisión urgente de los protocolos de actuación, los medios defensivos y la distribución del material sanitario de emergencia.

También exigimos que PROSEGUR y la Administración competente expliquen si habían evaluado correctamente los riesgos de este puesto y si el trabajador contaba con todos los medios necesarios. Si existieron advertencias previas y fueron ignoradas, debemos señalar responsables.

Un trabajador ha salido de su casa para ganarse la vida y no ha regresado. Esto no puede convertirse en una estadística más ni taparse con silencio. SOLIDARIDAD estará siempre al lado del trabajador y de su familia, y seguiremos trabajando y dando voz para que se garantice que ninguna persona vuelva a trabajar desprotegida, más aún en un entorno de alto riesgo.

La vida de un trabajador vale más que cualquier excusa presupuestaria. Basta ya de abandono, precariedad y desprotección.